lo que escribo
-
La sutil historia del dolor de madrugada que trastoca los oídos y destroza los corazones ajenos. La inminente preocupación de una persona que ve a su hija en un grito. Cuando nos enfermamos nos sale lo animal. Las garras brotan y los colmillos se afilan. Caminamos en cuatro patas y la espalda se expande hasta…
sobre la habitación propia
Una pausa, un zumbido, unas ganas de hablar sin hablar, un santuario, una válvula, una soledad. Todo cabe aquí menos el silencio.