Porque me cuesta trabajo creer en las cosas buenas. Porque la noche ha sido nociva por mucho tiempo. Porque me he hecho demasiado daño y veo a todos mis fantasmas estrujando mi cuello. Porque el pesimismo ha sido un arma para destrozar a las posibles tragedias y porque no sé qué hacer si no tengo el control de todo lo que ocurre alrededor. Porque ya he perdido a demasiadas personas y ya he llorado muchas veces por cosas buenas que se acaban y por otras que ni siquiera empezaron. Porque tengo miedo y desconfianza y un enorme orgullo que me impide aventarme al vacío sin considerar todos los golpes que quedarán en mis esquinas. Porque soy tan pequeñita que me desmorono cada que me observas. Porque me siento indefensa, torpe, exagerada, cruel, aburrida, miserable, gris. Porque si resulta que no soy todas esas cosas y comienzo a ser hermosa y libre y fuerte para ti me perdería en tus brazos, me abandonaría en tu cuello y escupiría el corazón para no volver a sentir nunca más otra cosa buena que no sea tu boca. Y porque no estoy preparada para experimentar la maldita y efímera felicidad que conlleva confiar en las cosas buenas que no existen. 

Leave a comment