Tengo en mí esta piel
húmeda y necia
tengo los ojos turbios
ojeras de luna agitada
Traigo encima la carne
el vino
la memoria
Poseo todo al interior
un universo que flota
planetas solemnes y estrellas inquietas
recuerdos azulados
despedidas que atacan a mitad de la noche
mientras escucho la inocencia respirar dormida
tengo en la lengua cenizas de un árbol
que murió sin saberlo
Abejas enervadas
danzando al compás de mis pulmones
Tengo un cuerpo con dientes y dudas
con daños y cercos de pasto mojado
Todo lo que vive está en mí
y ya no sé qué hacer con tanto aire
con tanta fauna encarnada
que me recuerda que al final no tengo nada
más que un futuro silencio
listo para enquistarse entre mis huesos
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